Cada día las empresas
impulsan nuevos enfoques en su dirección y organización, debido a la compleja
globalización y entorno competitivo en el que se desenvuelven. Algunos
individuos son resistentes al cambio, otros prefieren ir de la mano de éste y
responder a todo lo que ocurre a su alrededor. La nueva estrategia corporativa
exige que los líderes empresariales cambien su visión del mundo y se replanteen
nuevos esquemas en la toma de decisiones.
¿Por qué es necesario el cambio gerencial?
Algunos empresarios temen que su organización pase de un estado a otro, sin
embargo, todo proceso de cambio será positivo siempre y cuando éste beneficie a
los trabajadores, consumidores y clientes de la empresa. El cambio puede
llevarse a cabo en diferentes áreas: negocio, tecnologías utilizadas,
actitudes, administración, procesos y organización, entre otras.
El cambio traerá beneficios efectivos si el equipo está comprometido con ello,
si todos están alineados a una misma estrategia, a la misión y visión de la
empresa. En el camino, es muy probable que surjan algunos inconvenientes, pero
los directivos deben estar preparados para asumir y solventar los riesgos.
Lo más importante en este proceso es el recurso humano; los actores
involucrados deben colaborar entre sí y poner mucho de su esfuerzo, motivación,
preparación y satisfacción en todo lo que hacen. Es muy importante que el líder
de la empresa sienta confianza en su equipo y los estimule a ser cada vez
mejores. La desconfianza solo traerá desmotivación y diatribas en el equipo.
¿Cómo debe ser el cambio gerencial?
El proceso de cambio no puede ser autoritario ni acelerado. Todo lo contrario,
el ambiente de trabajo durante esta fase cambiante debe ser tranquilo y
flexible, con la meta de que todos puedan avanzar sin presión. La necesidad del
cambio debe ser aceptada y asimilada por los principales directivos, pero
también por todo el personal.
Para llevar a cabo la gerencia del cambio, es necesario cumplir con tres fases:
en un principio, los directivos deben cuestionar la situación actual de la
organización, preguntarse si es necesario un cambio, en todos los aspectos y,
de ser así, fijar y diseñar las metas a cumplir.
En segundo lugar, se debe llevar a cabo el cambio, aclarar el panorama
organizacional, reforzar las responsabilidades y tareas de las personas
involucradas, crear las estructuras necesarias, desarrollar y diseñar nuevos
sistemas y comenzar con el proceso de impulsar nuevas actitudes y formas de
trabajo.
Es muy posible que, una vez producido el cambio, la organización se de cuenta
que el entorno ha seguido actualizándose con nuevos avances tecnológicos y
formas de hacer negocio, por ejemplo. Es aquí cuando los empresarios deben ser
dinámicos y hacer lo posible para adaptarse y sobrevivir a los cambios que impone
la sociedad actual.
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